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OPI///. Llevo muchos años reclamando una solución para que el baloncesto español no excluya a nadie por su raza, su religión… o el lugar donde ha nacido. Nadie puede limitar que tengamos a los mejores directivos, entrenadores, analistas tácticos, jugadores, preparadores físicos, fisioterapeutas o periodistas. Los clubs siempre buscan a los mejores ya sean nacidos en Porriño o Pernanbuco y por ello rastrean a diario los mercados… y sólo dependen de su capacidad económica y de una ley... oferta y demanda. Este es un principio de progreso de la Humanidad. Nuestro deporte y el baloncesto en particular lleva décadas defendiendo una tardo-utarquía hasta el extremo de casi negar el fenómeno de la globalización del siglo XXI para preguntarse con un punto acido de hipocresía… ¿Es mala o es buena?. |
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